Es sorprendente la ingente cantidad de buenos resultados que logra el deporte español, especialmente por las trabas que se establecen desde nuestro propio país. Si anteriormente hablábamos del "mamoneo" de las federaciones, hay que hacer especial hincapié en la de natación. Impide que los entrenadores personales de nuestros nadadores acudan con ellos a las competiciones, busca conflictos innecesarios..., y luego quiere victorias.

Mireia Belmonte no se excusa en este hecho para justificar sus resultados, sino que busca un mayor apoyo de su federación, de los "suyos". Pero en realidad esa gente sólo acomoda sus discursos a las circunstancias; cuando lleguen medallas de la nadadora expondrán que el esfuerzo de la federación da sus frutos... ¡Cuánta Hipocresía!

Además, explican que Rafa Muñoz y Aschwin Wildeboer tampoco llevaron a los suyos. Si es que encima están orgullosos de que nuestros deportistas no puedan sentirse todo lo a gusto que podrían, y de forma fácil y gratuita. De más atrás vienen conflictos con grandes nadadores españoles como Erika Villaécija o Eduard Lorente, tanto por este hecho como por restringir su libertad de vestimenta. En estos casos ninguno de los dos tiene toda la soberana y absoluta razón, pero no se puede tener tan tensas y distantes relaciones con (todos) los nadadores... Un poco de mano izquierda y manga ancha, por favor.

Por cierto, gran victoria de Carlos Barredo en la Clásica de San Sebastián. Sin duda, es mayor victoria de este ciclista tan luchador, sacrificado y completo que al fin obtiene un gran resultado (mala suerte tuvo en el Tour cuando le ganó Burghardt al sprint tras una escapada). Victoria también en Urkiola de Igor Antón, uno de los ciclistas más prometedores en montaña a corto plazo de España, que reivindica a su equipo tras el positivo de Astarloza.